Reto nº2: Don Quijote y hordas de zombis.

don quijote y horda de zombis

Ancha es Castilla. Adentrándose en la España profunda de inmensas llanuras ,toros de Osborne y cuentas en Panamá. Vieron a lo lejos unos enormes molinos de viento. Don Quijote no tardó en avisar a su ayudante en prácticas, el bueno de Sancho. 

Había terminado su segunda licenciatura, hablaba dos idiomas y por el momento lo mejor que había conseguido era un contrato en prácticas no remuneradas. Eso sí, las dietas estaban incluidas, le decían cuando intentaba hacer un intento de queja ante su precaria situación.

– ¿ En qué puedo servirle señor?-  -¿Ya ha encontrado esos terrenos que quiere que recalifiquen para construir bonitos adosados señor?-

– Ya están aquí Sancho- . -¡ Son ellos  Sancho!- 

Sancho miraba en la dirección que su jefe le indicaba, y veía esos viejos molinos llenos de pintadas que estaban en ruinas. El calor pegaba fuerte, su capacidad de aguante era proporcional a su estado de frustración.

La realidad supera la ficción – dijo Don Quijote- , me he estado preparando para este momento. Los zombis Sancho, ¡los zombis!- gritaba Don Quijote a su ayudante con los ojos inyectados en sangre-.

Sancho no podía creer lo que estaba pasando, su jefe podría ser muchas cosas, pero hasta hoy no era un loco. Se preocupó por su salud. Intentó convencerlo de que lo que a él le parecían zombis, tan solo eran molinos de viento en muy mal estado. Y pensaba cuánto mal había hecho a la sociedad ‘ Walking Death’.

Don Quijote se subió a su moto y cogió un palo en forma de estaca que encontró entre los matorrales y se dirigió a toda prisa hacia los molinos, o lo que él creía que era una horda de zombis dispuestos a conquistar la patria. 

Hubo un momento en el que parecía un caballero andante, con su lanza , en su caballo . Pero en lugar de armadura llevaba un traje y chaqueta, una corbata y una moto de gran cilindrada.

Pancho sacó su Iphone , llamó a emergencias. A pesar de estar adentrados en unas llanuras perdidas, las tecnologías tenían algunas cosas buenas. Envió la ubicación y esperaría a que aparecieran.

Mientras Don Quijote iba directo contra uno de los molinos, justo antes de chocar, clavó su estaca, en lo que él creía que era su corazón. Había leído que era la única forma de acabar con ellos. La madera partió, él cayó de su moto y en un momento de lucidez vio que era un gigante, un gigante molino de viento.

DSCF0231_bw

*Fotografía: Imágenes Morguefile

 

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*