Reto nº3: Estoy de pie en mi cocina…

contar machismo mata

Estoy de pie en mi cocina. Noche en soledad, larga y en vigilia. El pitido ensordecedor de una vieja tetera, regalo de mi abuela, me saca de mi letargo. Una de esas infusiones que para todo sirve, un buen libro y a esperar el amanecer en el balcón.

El silencio es casi molesto, inquietante. Una ciudad dormitorio que ni en pleno verano parece despertarse. La calle se ha quedado a oscuras, pero el brillo de una luna llena esplendorosa  ilumina las siluetas de sus edificaciones. De sus árboles plantados sin atino, enfermos de humos  y decoraciones absurdas que no hacen más que confirmar hasta donde ha llegado la estupidez humana.

Doy un sorbo a la insípida infusión y abro el libro, me gusta leer, pero quizá hoy más que ayer, en un intento de matar la soledad a base de palabras.

Escucho un ruido. Levanto la vista. Ha sido un golpe fuerte. No sé de dónde viene. Veo luz  en el piso que queda justo en frente. Miro alrededor por si alguien más ha escuchado el estruendo, pero sigue todo en silencio, y no veo que nadie encienda una luz ni curiosee por  una ventana.

Sigo enfrascada en mi lectura y me termino la infusión. Una ligera brisa ahora suaviza el calor de la noche, la vigilia se lleva mejor.

Y otro fuerte golpe me saca de mis ensoñaciones, esta vez acompañado de voces, una de mujer y otra de hombre. Cierro el libro. Levanto la vista y no cabe duda. Vienen del piso de enfrente. Allí vive una pareja. No sé mucho de ellos. Pero les he visto en varias ocasiones.

A través de su balcón puedo ver alguna sombra, pero difuminada.  Sus voces ahora se escuchan más fuertes, gritos. Ruidos como rodando muebles. Platos rotos.

Corro a mi habitación y cojo mi teléfono móvil. Quiero llamar a la policía. No sé qué les voy a contar.Pero alguien corre peligro.

Ahora les veo por una ventana. Él lleva un cuchillo en sus manos, me quedo paralizada. Mi teléfono cae, y su cuchillo lo clava con fuerzas en el vientre  de su mujer, y grita, un grito desgarrador. Y ella ya no dice nada.

Pero ahora toda la ciudad parece despertar, llegamos tarde para ella. Ya no tendrá una segunda oportunidad.

Estoy de pie en mi cocina. ¿Cómo he llegado hasta aquí? Me ha vuelto a pasar. Salgo a la terraza y encuentro una taza fría,vacía y un libro, miro su portada: «Violencia Machista. Relatos de una mujer maltratada.»

13902639_10210656830563317_5113877577300340425_nTeléfono contra el maltrato:016