Ayer. El aire pesaba…- ¡BASTA YA!

contar machismo mata

Ayer.
El aire pesaba. Caminabas y dejabas atrás una ligera cortinilla espesa que atravesabas con mayor o menor acierto.
Finales de agosto de 2016.
Ayer.
Y te vi. Y le vi a él.
A través de un unas piedras de hielo que se derretían, el humo del tabaco y lo espeso del aire .
Él quería ver unos papeles, una subcarpeta rosa palo que sujetabas en una mano y apartabas con hastío. Al mismo tiempo te esforzabas en que el niño se tomara un zumo. Un niño pequeño, cuatro años quizá. Es tu hijo y es su hijo. No lo sé.
Dos segundos dos, una terraza de un lugar venido a menos.
No hay ni una mesa libre .
El chico comercial de telefonía móvil, el señor de la copa de vino blanco bien frío, los jubilados de las 11 que buscan sombra y se preocupan de sus pensiones.
Dos segundos dos, él no alcanza esos malditos papeles, se levanta. Te coge por el cuello y te tapa la boca. El niño toma su zumo y les mira. Nadie más parece hacerlo.
Me revuelvo en mi silla.
Observo, miro tus ojos buscando una señal que me diga que es tan sólo un juego.
Cinco segundos cinco, para y se da la vuelta, mirada desafiante y se encuentra con la mía. Nadie te mira, pero yo sí.
Quiero ir hasta allí.
Él vuelve a sentarse contigo, desde mi sitio parece que es más alto. Pienso que eso cree. El niño se acerca y te dice algo al oído.
Quien me acompaña ha regresado y me dice que nos vamos.
-No puedo. No sabes lo que ha pasado.-
-Sería un juego. Ella sonríe.- Me contesta.
Despacio me levanto y no dejo de mirarte.
Me voy discutiendo.
No podemos estar ciegos. Yo no puedo.
Quiero pedirte perdón.
Lo siento.
Igual si me leen pensarán que no es asunto mio.
No lo sé.
Camino despacio. El aire pesa aún más que antes. Quizá sea mi conciencia.

img-prevencion-violencia-machista-sortzen-consultoria-igualdad-genero-bilbao

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*