CONTRASTES: Orden y Caos

cuadros Melania

Calidez y contrastes. Tarde de lectura y observación en un hogar donde el orden y el caos cósmico cuentan mucho de tu paso por una laguna en la que te has sabido mantener a flote.

Como en un museo, en el día de puertas abiertas, no supe muy bien dónde mirar. Todo tenía un sentido y hablaba sin querer. No cabe duda, eres una mujer que desprendes misterio, al igual que el hogar que habitas. Tus silencios dicen más que tus palabras, pero cuando hablas irrumpes como un trueno en medio de una tormenta. Así, inesperado. Tu exterior es exquisito, rompedor, pero al mismo tiempo llevas todo perfectamente conjuntado, esa armonía del color. Y lo mismo me vale para ti Melania, que para el salón de tu casa. Un museo sorprendente, no le falta nada.

Mientras leemos, el fuego de la chimenea calienta nuestras palabras, y las maderas pelean entre sí por ver quién se acerca antes a la llama, y escucho  saltar chispas, al igual que tu escritura, llena de sorpresas. Llena de tu voz única, donde de lo cotidiano sueles dar giros inesperados con chispas literarias.

Sigo observando. Fotos antiguas enmarcadas, perfectamente  ordenadas. Fotos que cuentan historias, ciudades, antepasados, ilustres incluso que con naturalidad nos presentas. Y de repente, irrumpiendo de nuevo, como cuando de manera majestuosa te colocas un sombrero que sólo tú sabes llevar, así bohemia y soñadora, cuatro obras de arte abstracto, de  pequeño tamaño, se mezclan entre blancos y negros sombríos para dar color al orden y poner caos y misterio, y así eres tú. O así te ven mis ojos. Cuando parece que el mar está en calma, llegas con tu ola de tempestades y con una frase nos dejas perplejas y nos sacas de la orilla para meternos mar adentro.

Y leo las pequeñas inscripciones de los cuadros; tango, mesa de amigos, keruza. Veo arte, pero es que en ti también lo veo. A veces veo retazos de inseguridades, pero claro es que todas las tenemos. Pero luego, cuando nos adentramos en tu mundo interior, un mundo tan rico y profundo. Rico en experiencias, rico en tu búsqueda, esa búsqueda espiritual que mantienes en tu rincón de meditar. Un rincón budista, sagrado. Pero como no, no faltaba un pequeño detalle del caos. Orden y caos, lo clásico y el modernismo exacerbado. Y en una esquinita una figura de imitación de los ansiados Oscar. No pregunté, por respeto, por vergüenza no sé.

Calidez, contraste. Un hogar sin falta de detalles. Un hogar que aunque no lo creas te define, o al menos ante mis ojos de novata escritora le has dado con los años la evolución de tu persona. Tu evolución, de lo clásico a lo abstracto, del cristianismo al budismo, o mejor, a la mezcla de las dos. Y de eso tenemos a Melania. Bohemia y soñadora. Ordenada y caótica. Clásica y moderna. Como un cuadro que se intuye pero no se ve. Con una mezcla de colores que parecen estar puestos al azar pero no. Están ahí por alguna razón, y entre trazos irregulares se esconde una figura, se esconde un interior. Pero solo se mostrarán a los ojos más cercanos, a los que sepan mirar. Aunque en el fondo ese halo de misterio que esconde, y que te envuelve nunca será descubierto.

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*